Irena Sendler, la salvadora de los niños del Holocausto

18 02 2008

Supongo que todos habrán visto la Lista de Schindler. Schindler salvó a mil judíos de la muerte empleándolos en su fábrica y fue reconocido en esta excelente película. Sin embargo, todavía hay historias heróicas y ejemplares por contar. La polaca Irena Sendler salvó la vida de más de 2500 niños judíos durante el Holocausto. Fue capturada, torturada y el día que iba a ser ejecutada logró escapar. Luego la historia se olvidó de ella por cuarenta años. Irena nunca contó a nadie lo que había hecho. El oscurantismo comunista en Polonia ayudo a censurarla.

Hace poco salió a la luz su historia, sin duda es una de las más inspiradoras que he leído. ahí les va:

Cuando Alemania invadió el Polonia en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.

En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia e Irene, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota. Ella misma nos cuenta: “Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto.”

Cuando Irena caminaba por las calles del Gueto, llevaba un brazalete con la Estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del Gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos y ellos le preguntaban: “¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?”. ¿Qué se podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto? Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él. Las madres y las abuelas eran muy reticentes a entregar a sus niños, algo absolutamente comprensible pero que resultó fatal para todos. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.

A lo largo de un año y medio, hasta la evacuación del Gueto en el verano del 42, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes… en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape.

Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le alcanzaba con mantener con vida a esos pequeños. Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres, su identidad, sus historias personales, sus familias. Entonces ideó un archivo en el que registraba los nombres de los niños y sus nuevas identidades.

Los nazis supieron de sus actividades. El 20 de octubre de 1943, Irena Sendler fue detenida por la Gestapo y llevada a la infame prisión de Pawiak donde fue brutalmente torturada. En un colchón de paja encontró una estampita ajada de Jesús Misericordioso con la leyenda: “Jesús, en vos confío”, la conservó consigo hasta el año 1979, momento en que se la obsequió a Juan Pablo II.

Aunque era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos, soportó la tortura y se negó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Le quebraron los pies y las piernas. Pero nadie pudo quebrar su voluntad. Fue sentenciada a muerte. Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un “interrogatorio adicional”. Al salir, le gritó en polaco “¡Corra!” Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes. Irena continuó trabajando con una identidad falsa.

En 1944, durante el Levantamiento de Varsovia, colocó sus listas en dos frascos de vidrio y los enterró en el jardín de su vecina para asegurarse que de llegarían a las manos indicadas si ella moría. Al finalizar la guerra, Irena misma los desenterró y le entregó las notas al Doctor Adolfo Berman, el primer presidente del Comité de salvamento de los judíos sobrevivientes. Lamentablemente la mayor parte de las familias de los niños había muerto en los campos de concentración nazis. En un principio los chicos que no tenían una familia adoptiva fueron cuidados en diferentes orfanatos y poco a poco se los envió a Palestina.

Los niños sólo conocían a Irena sólo por su nombre clave “Jolanta”. Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra, un hombre, un pintor, la llamó por teléfono y le dijo: “Recuerdo su cara. usted es quien me sacó del Gueto.” Y así comenzó a recibir muchos llamados y reconocimientos.

En 1965 la organización Yad Vashem en Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.

En noviembre de 2003 el Presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, le otorgó la más alta distinción civil de Polonia: la Orden del Águila Blanca. Irena fue acompañada por sus familiares y por Elzbieta Ficowska, una de las niñas salvadas, “la niña de la cuchara de plata”, pero esta es otra historia.

Más información

http://es.wikipedia.org/wiki/Irena_Sendler

http://www.irenasendler.org/


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Información

9 respuestas a “Irena Sendler, la salvadora de los niños del Holocausto”

18 02 2008
Francisco O. Campillo (10:42:55) :

Excelente post
Es de esos que te ayudan a recuperar la fe en el género humano

20 02 2008
ElPoeta (14:35:59) :

Hola, querida amiga. Paso sólo un momento a saludar porque ando con prisa pero hace tiempo que no te visitaba. Un beso y mi cariño,
V

20 02 2008
Gaia (17:32:14) :

=)

8 03 2008
Lápices para la paz (07:25:55) :

Impresionante historia….otro mundo es posible, y con estas personas, efectivamente recupero la esperanza.
Besos.
Lápices.

9 05 2008
Montserrat Mantilla (12:33:55) :

El artículo me conmovió hasta las lágrimas, yo soy una incansable buscadora de historias de ezperanza en las guerras está es legítima y bondadosa, Irena cuanta falta le hace al mindo gente como tú que se arriesga queriendo obtener como gannacia el bien del prógimo. Bravo Irena eres un ejemplo para jóvenes mujeres como yo.

13 05 2008
Gema (18:20:56) :

Para todo el mundo será un ejemplo de vida. Dios la reciba en su Santo Reino, por amar al prójimo, más que a sí misma.
Descanse en paz (fallece el 12 de mayo de 2008-Wikipedia)

21 05 2008
mono (08:45:25) :

historias como estas reconfortan en medio de un mundo lleno de horror, te dejan la sensacion que vale la pena vivir, que se puede constrir una mejor sociedad y que el hombre no ha perdido su humanidad, gracias por esta historia tan impactante

4 06 2008
Milagros (21:21:37) :

Ojala hubiese más personas como Irena en este mundo.
Que mujer tan valiente y bondadosa.
Que lindo ejemplo para que todos aprendamos a ayudar a los demás.

4 06 2008
Teresa (21:28:14) :

Con más personas como Irena Sendler el mundo seria mucho mejor,es muy conmovedora la historia. Es lamentable que haya perdido el premio nobel de la Paz frente a Al Gore, pues no se lo puede comparar con ella de ninguna manera. Seguramente Dios ya la tiene en su infinita gloria.

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