Posteado por: Gaia en: Marzo 24, 2009

Hace tiempo había hablado sobre el controvertido proyecto de “fertilizar” el oceáno con limaduras de hierro para estimular de este modo el crecimiento de algas consumidoras de dióxido de carbono y combatir el calentamiento global. Los principales argumentos en contra eran la fragilidad de los ecosistemas marinos y el desconocimiento de la ecología marina. En pocas palabras, introducir factores externos en los delicados ecosistemas marinos podía dañarlos severamente (y en consecuencia, afectar a toda el equilibrio del planeta).
Para nuestro alivio, varios experimentos llevados a cabo en el Oceáno Atlántico durante los últimos meses demostraron la ineficacia del procedimiento:
El llamado Proyecto Lohafex -llevado a cabo por científicos alemanes e indios- requirió colocar seis toneladas de hierro en el Océano Antártico.
Con el hierro se “fertilizó” un área de 300 kilómetros cuadrados de océano.
Al inicio los investigadores pudieron presenciar un dramático aumento en el crecimiento de algas.
Pero a las dos semanas, éstas fueron consumidas por pequeñas criaturas llamadas copépodos -unos crustáceos muy pequeños que crecen de forma abundante en el agua.
Esto provocó una absorción mucho menor de dióxido de carbono que la que esperaban los científicos.
Un problema clave parece ser el tipo de alga que crece en respuesta al hierro adicional. Otros experimentos han encontrado con el hierro un crecimiento abundante de diatomeas -un tipo de alga con una capa protectora de sílice (dióxido de silicio hidratado). Pero en la zona del proyecto Lohafex, la población de diatomeas no aumentó debido a que el agua de la región mostraba una reducción de ácido silícico, la sustancia que posteriormente se convierte en sílice.
Algunos científicos creen que la fertilización con hierro es una teoría equivocada porque la falta de hierro no es siempre el factor que limita el crecimiento.
Y estos resultados, dicen, apoyan esta afirmación.
Fuente: BBC Mundo