Sin tener que recorrer siquiera un kilómetro
25 06 2008Comentarios : 4 Comentarios »
Categorías : Andes, Campañas, Globalización, Indígenas, Medio Oriente, Migración, Pobreza, Sudamérica, África
Últimamente he estado muy corto de tiempo. Quiero disculparme con todos lo lectores por el notorio descenso en la calidad y la cantidad de los posts. Espero muy pronto contar con un poco más de tiempo para dedicarle al blog. En tanto, quiero agradecerles a todos ya que batimos record de visitas el día de ayer, debido a que fue DIA DE LA TIERRA. Por ello me permito brindarles unas cuantas recomendaciones para cuidar este planeta. Luchemos contra el consumo, la moda y la indiferencia:
Hazte Vegetarian@Después de un mes sin artículos, les traigo este video. Vaya humanidad, vaya mundo en el que vivimos… Increíble:

Sin palabras. Al fondo de la democracia de la muerte.
Supongo que todos habrán visto la Lista de Schindler. Schindler salvó a mil judíos de la muerte empleándolos en su fábrica y fue reconocido en esta excelente película. Sin embargo, todavía hay historias heróicas y ejemplares por contar. La polaca Irena Sendler salvó la vida de más de 2500 niños judíos durante el Holocausto. Fue capturada, torturada y el día que iba a ser ejecutada logró escapar. Luego la historia se olvidó de ella por cuarenta años. Irena nunca contó a nadie lo que había hecho. El oscurantismo comunista en Polonia ayudo a censurarla.
Hace poco salió a la luz su historia, sin duda es una de las más inspiradoras que he leído. ahí les va:
Cuando Alemania invadió el Polonia en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia el cual llevaba los comedores comunitarios de la ciudad. Allí trabajó incansablemente para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas. Gracias a ella, estos comedores no sólo proporcionaban comida para huérfanos, ancianos y pobres sino que además entregaban ropa, medicinas y dinero.
En 1942 los nazis crearon un gueto en Varsovia e Irene, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota. Ella misma nos cuenta: “Conseguí, para mí y mi compañera Irena Schultz, identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas. Más tarde tuve éxito en conseguir pases para otras colaboradoras. Como los alemanes invasores tenían miedo de que se desatara una epidemia de tifus, toleraban que los polacos controláramos el recinto.”
Cuando Irena caminaba por las calles del Gueto, llevaba un brazalete con la Estrella de David, como signo de solidaridad y para no llamar la atención sobre sí misma. Pronto se puso en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos fuera del Gueto. Pero no les podía dar garantías de éxito. Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos y ellos le preguntaban: “¿Puedes prometerme que mi niño vivirá?”. ¿Qué se podía prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del gueto? Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él. Las madres y las abuelas eran muy reticentes a entregar a sus niños, algo absolutamente comprensible pero que resultó fatal para todos. Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerles cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.
A lo largo de un año y medio, hasta la evacuación del Gueto en el verano del 42, consiguió rescatar a más de 2.500 niños por distintos caminos: comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo tipo de subterfugios que sirvieran para esconderlos: sacos, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercancías, bolsas de patatas, ataúdes… en sus manos cualquier elemento se transformaba en una vía de escape. Leer el resto de esta entrada »
Una mirada a la guerra, perdón por no postear a menudo, pero en realidad estoy corto de tiempo. Espero tener algo de libertad para fin de mes. Así solo les dejo esta fotografía. Vía la Otra Agenda. Somos de verdad afortunados al tener algo de paz.
Fotorreportaje en InSurGente
Llevo cinco minutos ante la hoja en blanco, buscando palabras. En estos cinco minutos, el mundo ha gastado diez millones de dólares en armamentos y ciento sesenta niños han muerto por hambre o por enfermedad curable. O sea: en estos cinco minutos de mis dudas, el mundo ha gastado diez millones de dólares en armamentos para que ciento sesenta niños pudieran ser asesinados con total impunidad en la más guerra de las guerras, la más silenciosa, la no declarada, la que llaman paz.

Cuerpos de campos de concentración. Son los Auschwitz del hambre. ¿Un sistema de purificación de la especie humana? Contra las razas inferiores, que se reproducen como conejos, se usa el hambre en lugar de los hornos de gas. De paso, se regula la población. La bomba atómica inauguró, en Hiroshima y Nagasaki, la época de la paz del miedo. A falta de guerras mundiales, el hambre combate la explosión demográfica. Mientras tanto, nuevas bombas vigilan a los hambrientos. Cada persona puede morirse una vez sola, que se sepa, pero las bombas nucleares almacenadas permitirían matar a cada ser humano doce veces.
Este mundo enfermo de peste de muerte, que mata a los hambrientos en lugar de matar el hambre, produce alimentos que alcanzarían, y de sobra, para dar de comer a la humanidad entera. Pero unos mueren de hambre y otros de indigestión. Para garantizar la usurpación del pan, hay en el mundo veinticinco veces más soldados que médicos. Desde 1980, los países pobres han aumentado sus gastos militares y han reducido a la mitad sus gastos en salud pública.

Un economista africano, Davison Budhoo, renuncia al Fondo Monetario Internacional. En su carta de adiós al director, dice: «La sangre es demasiada, usted lo sabe. Corre como ríos. Me ha ensuciado completamente. A veces siento que no hay suficiente jabón en todo el mundo para lavarme las cosas que he hecho en su nombre».
Eduardo Galeano-comentando la fotografía del brasileño Sebastiao Salgado.
Un saludo. Pronto vuelvo a celebrar el 1er año del blog.
Ahora hasta la Gran Muralla China es usada como pasarela. Lo que fue diseñado para evitar el paso de los invasores del oeste, fue finalmente derrotada por el consumo y la cultura que exporta occidente. El consumo, tristemente, rodea los últimos nichos (y símbolos) de la sociedad. Y la muralla entre los que tienen y los que no, crece cada día más.

Noticias como estas me hacen reflexionar. Al fin y al cabo el cambio climático se convierte, como muchos otros eventos en la historia de la humanidad, en un desastre que fortalecerá las estructuras de poder que lo causaron. Y no hablo solo del capitalismo, que muy pronto nos vendará sus paraísos embotellados e ingeniosas soluciones al calentamiento global, sino de la relación de poder intrínseca entre Norte y Sur. Es indiscutible que el Sur será el más afectado por la contaminación y deterioro ambiental. Los pobres pagarán las consecuencias de un sistema egoísta que les ha dado la espalda. Esto es el imperialismo ecológico. El Sur potenciará el desarrollo del Norte, pagará el bienestar de otros, mientras aquí tendremos que afrontar con nuestros paupérrimos recursos las consecuencias que el ecocidio propiciado por las potencias del Norte ha causado. ¿Y qué hacen los países desarrollados? ¿Nos compensan de alguna manera? No. Plantean ofrecernos créditos para enriquecerse aun más. Para fomentar aun más su poder. Vivimos en un mundo donde el desarrollo significa asesinar a los demás y a la naturaleza. Sin inconvenientes morales. Que triste.
Copio el artículo en su totalidad aquí abajo:
Bolivia, Ecuador y Perú verán afectadas sus economías en los próximos años por el cambio climático, según el Banco Mundial. Los principales sectores que presentarán pérdidas serán el eléctrico, el ganadero y el agrícola.
El retroceso de glaciares tendrá “consecuencias económicas muy graves” en los países andinos, ha anunciado en la ciudad peruana de Cuzco el especialista en medioambiente y desarrollo sostenible del Banco Mundial (BM) para América Latina, Walter Vergara.
El representante del BM manifestó en una entrevista telefónica con EFE que este fenómeno también tendrá un impacto negativo en los próximos años en el suministro de agua y energía eléctrica de Bolivia , Ecuador y Perú. Las tres naciones “van a ver su agricultura y su ganadería afectadas” por la pérdida de los glaciares, que proporcionan agua y energía a estos tres países, agregó.
Vergara, que participa en una reunión de expertos y autoridades ambientales de los mecionados países, indicó que sólo la ciudad de Quito tendrá que invertir unos 100 millones de dólares (72,5 millones de euros) en las próximas dos décadas para poder sustituir el agua que pierde con el retroceso de los glaciares.
El Banco Mundial invertirá ocho millones de dólares (5,8 millones de euros) en el llamado “Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático”, para paliar los efectos del aumento de la temperatura en la zona andina.
Vergara subrayó que los países andinos son “víctimas no causantes” del calentamiento global y que producen cantidades “irrisorias” de gases contaminantes comparados a los que emiten EEUU y China. El funcionario del BM señaló también que EEUU produce 6.900 millones de toneladas al año de gases invernadero mientras que Bolivia sólo emite 30 millones de toneladas.
En ese sentido, instó a los grandes emisores de gases invernadero a asumir su “responsabilidad moral” para proteger los glaciares.
Perú concentra más del 70% de los glaciares andinos, Bolivia el 20%, mientras que Ecuador y Colombia un 4% cada uno.
Fuente: americaeconomica.com

Es innegable que el petróleo es un recurso moribundo, más por la necesidad inminente de nuevas tecnologías y fuentes de energía amigables con el medio ambiente que por sus reservas en si.
Los días del petróleo estaban contados, hasta se inventó el concepto del Oil Peak, para señalar el punto desde donde la producción caería dramáticamente. Pero como siempre las todopoderosas transnacionales encontraron una solución ecocida y mega contaminante para el futuro del petróleo: Las “oil sands” o arenas bituminosas. El futuro del petróleo ahora se encuentra al norte; en Alberta, Canadá: La última frontera y solución más asesina que se les ocurrió a las empresas petroleras. Allí en el bosque boreal, 150.000 kilómetros cuadrados de suelo contienen la reserva de petróleo más grande del mundo de 1,7 billones de barriles, sólo después de Arabia Saudita. ¿El problema?
Por cada barril se debe deforestar varios metros cuadrados y mover una tonelada de tierra, para luego mediante procesos químicos que involucran enormes cantidades de agua y energía, obtener un barril de petróleo. Se dice que se podría destrozar una superficie de bosque boreal igual al tamaño de Florida, sumado a la destrucción del ecosistema circundante, la del humus, la producción de gases de invernadero y el desperdicio ingente de agua.
Este proceso de extracción del petróleo sintético ha desarrollado una alta tecnología pagada en parte por las compañías explotadoras y en parte por el gobierno de la provincia de Alberta. Esta provincia ha subvencionado a las compañías en miles de millones de dólares en derechos de explotación del petróleo en general y del gas natural que no cobra. Alberta cobra 4,30 dólares por barril, en comparación con 14,30 dólares que cobra Alaska y los 17,10 dólares que cobra Noruega.
Así todo se pone en orden para que Alberta se convierta en las más negra y última frontera del petróleo. Con precios por barril tan baratos, las todopoderosas petroleras devoran al bosque boreal como aperitivo… Se planean inversiones en 70.000 millones de dólares para los próximos años. Un corresponsal de prensa escribe estos desgarradores testimonios:
Comentarios Recientes